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Se acerca el verano y empezamos a pensar en los días de playa y piscina. Empezamos a pensar en el descanso y en cómo vamos a sentirnos cuando empecemos a quitarnos ropa por el calor. Y comenzamos a plantearnos si deberíamos haber hecho alguna dieta o ponernos a entrenar mucho antes. Pero no solemos reparar en si deberíamos habernos planteado si comemos de forma consciente o de forma impulsiva.

El 28 de marzo de mayo se celebra el Día Internacional de la Nutrición y lo celebramos presentando este artículo de nuestra revista que trata sobre cómo podemos tanto detectar cuándo estamos comiendo compulsivamente, y qué podemos hacer para evitar comer de esta forma, mejorando nuestra alimentación y nuestra calidad de vida.

¿Cómo detectar cuándo se trata de comida compulsiva?

En ocasiones, nos puede suceder que al poco de comenzar a comer nos damos cuenta que estamos ya casi saciados (o “llenos”). También puede pasarnos que cuando notamos que hemos llegado al estado de saciedad en el que perfectamente podríamos terminar de comer, no podemos y continuamos comiendo aunque ya nos notemos llenos. Y seguramente también hayas vivido episodios en los que notes diferencias en el tipo de alimentos que te apetece comer. Cualquiera de estos casos debería hacernos pensar en que hemos estado haciendo una comida impulsiva (sin necesidad previa) o una comida compulsiva (sin poder controlar las cantidades ingeridas).

¿Por qué comemos de forma compulsiva?

Estas conductas pueden asociarse a diferentes factores, entre los que destacan episodios de estrés puntual o estados de ansiedad generalizados. Debemos tener en cuenta que todas nuestras emociones se reflejan en nuestro organismo, siendo la ansiedad por comer una de ellas. También pueden ser más o menos evidentes en función del tipo de personalidad que tengamos, del origen de la ansiedad, o de si nuestro estado es triste o feliz.

¿Qué podemos hacer para prevenir la comida compulsiva?

Antes de continuar es necesario mencionar que, en casos de ansiedad, debemos acudir a nuestro médico de cabecera. Él será el profesional que podrá determinar su alcance y decidir qué tratamiento será necesario para controlar el problema.

En primer lugar, de cara a prevenir las comidas compulsivas, debemos conocer nuestro cuerpo y las sensaciones que emocionalmente tenemos. Así, aprenderemos a detectar si estamos comiendo de manera impulsiva, o si comemos compulsivamente cantidades que normalmente no comeríamos. Esta es, quizá, la parte más complicada de llevar a la práctica, pues como es normal en los humanos, es un mecanismo interiorizado y que debemos aprender a controlar.

¿Puede ser que tenga realmente hambre, o es una señal de comida compulsiva?

La primera pregunta que podemos hacernos cuando detectamos estos casos en los que surge deseo de comer de forma compulsiva, es simple: ¿puede ser que, realmente, tenga hambre? En principio, puede parecer una pregunta absurda, pero si te la haces comprobarás que, en más de una ocasión, la respuesta será que no es normal que tengas tanta hambre de repente.

¿Cuándo fue la última vez que comí?

Seguidamente, deberíamos preguntarnos cuándo fue la última vez que comimos y qué fue lo que comimos. En este sentido, debemos plantearnos que no debería ser la misma intensidad de hambre si comimos hace dos horas, que si la última ingesta fue hace 5 o 6 horas. Debemos pensar que, si la última comida fue adecuada en cantidad y calidad, en dos horas no debería tener hambre. De igual modo, si la última ingesta fue un simple café, tendremos que plantearnos que, quizá sí, nuestra sensación sea un síntoma de hambre.

¿Cuántas veces he comido hoy?

En situaciones de percepción de deseo compulsivo por comer, también deberíamos plantearnos cuántas comidas hemos realizado en el día. La respuesta a esta pregunta nos dará una idea también de si es la hora de comer, por ser el momento habitual en el que comemos o si, por el contrario, se trata de un deseo de “picar” entre horas y que, por supuesto, no necesitamos.

Mejor come alimentos que requieran de alguna preparación

Si hemos contemplado todo lo anterior, iremos en buen camino para interiorizar si es el momento de volver a comer. Ahora bien, otra cosa que podemos hacer para evitar la comida compulsiva es evitar comer alimentos fáciles de comer. Lo más común en situaciones de deseo compulsivo de comer es comer algún alimento procesado, ya sea dulce o salado. Además, son los que habitualmente solemos tener más a mano. Ejemplos hay cientos: bollería, chocolatinas, un sándwich rápido, etc. Este tipo de alimentos cuestan poco de comer, están muy a mano y no requieren preparación. Todo ello hará que la cantidad que tomemos sea mayor a la que debería. Y si nos fijamos en los valores nutricionales de este tipo de alimentos, obtenemos otra alerta que nos indica que no es el tipo de alimento que deberíamos consumir.

Para contrarrestar la ingesta de este tipo de alimentos, deberíamos escoger alimentos que requieran algo de preparación. El tiempo empleado en esta preparación previa nos dará tiempo a reflexionar sobre las cuestiones y preguntas que debemos plantearnos. En este momento, podremos comprender el motivo de nuestra hambre y de la necesidad de comer.

Y por supuesto… come alimentos saludables

Por último, si el deseo de comer es implacable, deberíamos optar por comer algo saludable. Por un lado, comiendo alimentos saludables habremos evitado consumir un exceso de carga calórica. Por otro lado, conseguiremos también detener la vorágine de pensamientos negativos que surgirían después de un atracón de productos y alimentos poco saludables.

¿Te ayudamos?

Esperamos que estas pautas os hayan ayudado para entendernos mejor a nosotros mismos en casos de deseo de comida compulsiva. Os recordamos también que un control de la dieta y un asesoramiento por parte de profesionales de la nutrición nos puede brindar ayudas y permitirnos conseguir una alimentación saludable, que se traducirá en una mejor salud y calidad de vida. Nuestro servicio de nutrición personalizada podrá ayudarte.